REGULARIZACION MIGRATORIA YA ¡SIN CONDICIONES ¡
Mayo 31, 2020
La crisis sanitaria del Covid-19 iniciada en el primer trimestre del 2020, ha marcado un antes y un después en la vida de las personas a nivel global. Mucho se ha escrito sobre la pandemia por las múltiples crisis adicionales que desató en los ámbitos médico, económico, social e incluso civilizacional. Sin embargo, está claro que ni siquiera los países desarrollados han podido frenar los nefastos impactos de la pandemia, menos aún América Latina y El Caribe, que ya antes enfrentaban el desmantelamiento o privatización de sus sistemas de salud, educación, creciente desempleo, bajo precio del petróleo, como resultado del aberrante sistema capitalista. La crisis sanitaria viene sobre crisis pre-existentes y ha sumado impactos graves en los sectores populares empobrecidos y más aún en las personas migrantes, refugiadas y desplazadas, que continúan siendo, al igual que los pueblos indígenas, los más invisibles de los invisibles.
Miembros de la Red de Migrantes, Refugiados/as y Desplazados (MIREDES) presentes en Guatemala, Ecuador, Chile, Brasil, Argentina y Suiza, reunidos en Jornadas Virtuales el 16 y 31 de mayo de 2020, con el propósito de intercambiar información sobre la situación de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas en esos países:
DENUNCIAMOS
Que el cierre de fronteras ha condenado a la población migrante y refugiada a un aislamiento social, médico y alimentario, que impide el retorno de las familias que desean regresar a sus lugares de origen, llevándolos a utilizar pasos irregulares, en donde proliferan bandas criminales, de trata y tráfico de personas.
Que, en los países señalados, las personas migrantes, refugiadas y desplazadas han sido objeto de una profunda discriminación y estigmatización que les ha impedido el acceso a los sistemas de salud, a una atención básica, acceso a medicinas y más aún a la aplicación de pruebas de Covid-19.
Muchas personas migrantes, refugiadas y desplazadas, especialmente niñas, niños, menores no acompañados, mujeres embarazadas, personas con enfermedades catastróficas están sufriendo hambre y desnutrición lo cual agrava su ya deteriorada condición inmunológica y los expone a un inminente contagio. Peor aún no se les ha brindado la posibilidad de hacer cuarentenas en lugares adecuados.
La población migrante en situación de vulnerabilidad ha sido desalojada de sus precarias viviendas por falta de pago, sin ninguna consideración por parte de arrendatarios indolentes que han arrojado a madres, padres de familia, jefas de hogar, niños, niñas y adolescentes a la calle. Muchos han tenido que permanecer en estaciones de buses, metros o simplemente en la calle en la mayor indigencia.
La población migrante que ha estado trabajando en el sector informal ha perdido todo, sus medios de subsistencia y la posibilidad de reactivar sus micro-emprendimientos con los cuales sostenían a sus familias y/o enviaban remesas a sus lugares de origen.
Las trabajadoras del hogar, en su mayoría mujeres migrantes y refugiadas, han sido despedidas cuando no retenidas en las casas donde trabajan en condiciones de explotación y sin ningún tipo de protección con insumos de bioseguridad.
Las mujeres migrantes, refugiadas, desplazadas, trabajadoras del hogar están siendo víctimas de un incremento de la violencia intrafamiliar, de la violencia basada en género y enfrentan en silencio, en aislamiento y en incomunicación la posibilidad de denunciar a sus victimarios por la falta de acceso a la justicia, o de recursos económicos para invertir en recargas telefónicas, internet o paquetes de datos. Al mismo tiempo, esto les trae desinformación para el acceso a programas estatales o llamadas de auxilio.
La población migrante y refugiada no denuncia estas violaciones a sus derechos humanos por su condición de irregularidad en los países de destino, por temor a ser deportada o para no sufrir extorsiones por parte de la policía migratoria, que las amenaza o presiona a cambio de dinero.
Por todas estas condiciones, muchas familias migrantes y refugiadas, mujeres solas, muchas veces cabezas de hogar, embarazadas, con hijos e hijas, han decidido regresar a sus lugares de origen sin tener las condiciones mínimas para su retorno porque sus vidas corren peligro por hambre o por contagio y no tienen acceso a la atención médica necesaria.
DEMANDAMOS
A los estados la regularización migratoria sin condiciones para la población migrante y refugiada que se encuentra en los países de destino, aportando con su trabajo, impuestos y contribuyendo con su riqueza cultural y social. El mundo y en particular los países desarrollados han sentido la ausencia de las trabajadoras y trabajadores migrantes en la cadena de cuidados, la cosecha de frutas, la construcción y otras áreas de servicios. Sin embargo, han develado su hipocresía pidiéndoles a esta población que regrese mientras dure la cuarentena.
Exigimos a los estados evitar el cierre de fronteras y que permitan que la población migrante retorne a sus lugares de origen y/o residencia. Las personas migrantes y refugiadas, no son las causantes de la transmisión del virus, por el contrario, sectores de clase alta que regresaron de turismo en Europa fueron quienes contagiaron masivamente a la población.
Exigimos detener la expulsión y deportación de migrantes centroamericanos desde Estados Unidos y México a quienes se les culpabiliza de la crisis sanitaria. El cierre de fronteras, estigmatiza más a quienes desean regresar y los gobiernos de los países de origen no están haciendo nada para apoyarles en su regreso.
Exigimos a los estados garantizar a la población migrante y refugiada el derecho a la salud, al tratamiento básico y especializado, a las medicinas y a un lugar digno para la cuarentena, previniendo así las posibilidades de un contagio exponencial de muchas familias por la precariedad de su situación.
Exhortamos a los estados a dar atención a las demandas de las mujeres y mujeres trans en situación de prostitución, quienes también sufren las consecuencias de la pandemia y no tienen acceso a una vivienda, alimentos, medicinas y tratamientos médicos. La crisis sanitaria ha vuelto a poner en evidencia la violencia institucional y el racismo estructural, histórico que ahora se agrava con la pandemia del Covid-19.
Exhortamos a los estados a reconocer y responder las realidades de las disidencias sexuales migrantes y a la precarización de sus vidas en el marco de la pandemia, garantizar su inclusión y acceso a políticas sociales de los países, y al reconocimiento de sus necesidades médicas urgentes.
Condenamos la agudización de la violencia y el racismo contra las personas migrantes y refugiadas, especialmente indígenas y afrodescendientes; y, exigimos a los estados que sancionen a medios de comunicación y a todos aquellos que motiven al racismo, la xenofobia y la discriminación contra esta población.
Conminamos a los estados a hacer partícipe a la población migrante y refugiada de las ayudas estatales para el derecho a la alimentación, el acceso a programas sociales y la ampliación de servicios que les permita enfrentar la pandemia, porque al igual que la población de acogida necesitan diversos recursos para atender necesidades emergentes.
Exhortamos a la cooperación internacional a invertir más recursos para una respuesta regional conjunta, eficaz y articulada particularmente para los países que reciben migración venezolana, haitiana, africana y que la llegada de la pandemia viene sobre crisis pre-existentes.
Hacemos un llamado a las organizaciones de mujeres, a las organizaciones no gubernamentales, a los sindicatos, velar por los derechos de los y las trabajadores migrantes y refugiados/as, así como atender, prevenir o acceder a la justicia por la violencia intrafamiliar o la violencia basada en género contra niños, niñas y adolescentes que se encuentran en aislamiento o en rutas migratorias.
Finalmente, demandamos a los estados recordar el importante papel que juega la sociedad civil tanto desde el punto de vista humanitario como del desarrollo, por la cercanía con la población migrante y refugiada y porque es la primera en actuar frente a las necesidades. Sin embargo, observamos que no solo se criminaliza la migración sino además a quienes ayudan en esta época de crisis.
MIREDES Internacional, red internacional afiliada a IMA
¡Regularización migratoria Ya SIN CONDICIONES!
Adhesiones: miredes.internacional@gmail.com
Adhieren
MIREDES ARGENTINA
MIREDES Brasil
MIREDES Chile
MIREDES Ecuador
MIREDES Guatemala
MIREDES México
MIREDES Suiza
Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género
Asociación Civil de Derechos Humanos Mujeres Unidas Migrantes y Refugiadas en Argentina, AMUMRA
Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos, Argentina
Asociación Civil 18 de Diciembre Por el Migrante, Argentina
Asociación Civil de Residentes Bolivianos en la Matanza, Argentina
Asociación Cultural Argentino-Brasilera A turma Da Bahiana
Asociación de Ecuatorianos Residentes en Argentina, AERA
Asociación Movimiento Familiares y Migrantes, MFAM, Ecuador
Asociación Mujeres en Desarrollo, Argentina
Caravane Sans Frontières, Suiza
Carrera de Relaciones del Trabajo de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, Argentina
Centro de Derechos Humanos y Ciudadanía de Migrantes y Refugiadxs Ezpeleta- Quilmes
Centro de Documentación en Derechos Humanos "Segundo Montes Mozo S.J." (CSMM) / Ecuador
Colectiva de Antropólogas Feministas, IIEGE-FEyL, UBA
Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, CDH, Ecuador
Corporación de Espacios de Mujer Colombia
Coordinadora Nacional de Inmigrantes de Chile
Escuela de Feminismo Popular Nora Cortiñas
Federación Nacional de Trabajadoras/res del Hogar Remunerados/as del Perú
Frente de Migrantes Organizados Argentina
Fundación Crea Tu Espacio, Ecuador
Fundación Ecuatoriana Equidad, Ecuador
Fundación Paz y Esperanza, Ecuador
Ges Asociación Civil. Argentina
Grupo de Estudios sobre Migraciones, Familias y Políticas Públicas (MiFaPP)
Instituto Argentino para la Igualdad, Diversidad e Integración (IARPIDI), Argentina
Instituto de Investigaciones Gino Germani, Universidad de Buenos Aires Argentina
Instituto de Investigaciones de Estudios de Género, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires Argentina
Instituto Multidisciplinario de Estudios de Género y Mujeres de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina
Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM)
Migrant Collective, Portland, Oregon, USA
Organización Rumiñahui 9 de Enero, Ecuador
Programa Migración y Asilo del Instituto de Justicia y Derechos Humanos de la Universidad de Lanús, Argentina
Red de Defensoras del Ambiente y el Buen Vivir, Argentina
Red de Investigadores/as Argentinos/as sobre Migraciones Internacionales Contemporáneas, RED-IAMIC
Sindicato de Trabajadores/as de Casas Particulares La Pampa – Argentina
Sindicato de Empleadas de Casa de Familia San Juan – Argentina, SIN.DE.CAF
Sindicato de Trabajadoras Domésticas Colombia, SINTRASEDOM
Sindicato Nacional de Trabajadores/as del Hogar del Perú, SINTRAHOGARP
Sindicato Nacional Unitario Interempresa de Trabajadoras y Trabajadores de Casa Particular Actividades Afines o Conexas, SINDUCAP, Chile.
Trabajadores Invisibles de Ginebra
Unión de Empleadas Domésticas Tierra del Fuego- Argentina
Personas
Ana Inés Barelli (CONICET/IIDyPCa/UNRN) Bariloche
Carolina Rosas, Investigadora del Instituto de Investigaciones Gino Germani, FCS, Universidad de Buenos Aires, Argentina
Jaqueline Vassallo. Dra en Derecho y Ciencias Sociales- Universidad Nacional de Córdoba- CONICET
Mónica Tarducci, Docente Investigadora de la Universidad de Buenos Aires
Claudia Bani, Argentina